Antes de que algunas palabras se convirtieran en canciones, fueron versos.
La poesía ha sido para mí una manera de mirar con más calma aquello que la vida deja frente a nosotros: el tiempo, la memoria, el amor, la tierra, las ausencias y esas pequeñas cosas que a veces contienen una vida entera.
No escribo para enseñar ni para explicar. Escribo cuando una emoción, un recuerdo o una pregunta necesitan encontrar su propia forma.
Aquí se reúnen algunos de esos versos.

SELECCIÓN POÉTICA
Poemas y reflexiones
Cada lámina conserva el poema en su forma visual original y la firma de su autor.

01 SONETO · AMOR Y MEMORIA

02 PROSA POÉTICA · LA IMAGINACIÓN

03 REFLEXIÓN POÉTICA · LA MIRADA

04 SONETO · EL AMOR

05 SONETO · CHIAPAS

06 POESÍA · EL PASO DEL TIEMPO

HAIKU · FOTOGRAFÍA Y MEMORIA
Luna de mañana
Aquella mañana tuvo una magia especial.
Frente a mí aún brillaba la luna, como si la noche se resistiera a marcharse.
Con la fortuna de que un amigo tomó la foto.
Era la luna de la mañana, suspendida sobre el mar tranquilo, mientras detrás comenzaba a nacer un amanecer suave y silencioso.
Por un instante, la noche y el día compartieron el mismo cielo sobre el malecón.
Así nace este haiku:
Luna de mañana.
Sobre el mar aún la noche;
detrás, el amanecer.
Jorge A. Chanona C.
Mis nietas
Cuatro nombres, cuatro historias, una misma luz en mi vida.


SONETO · MEMORIA FAMILIAR · PANDEMIA
Otoño del 2020
“Aun en lo inhumano, la vida encuentra su verde.”
En medio de la incertidumbre, el fuego seguía encendido.
Mis nietos, la arena, la noche campechana… y la certeza de que la vida no se rinde.
Este soneto nació en ese tiempo.
Aquel otoño vino diferente,
pues todo aquel año fue cambiado;
la casa, en su silencio ya sellado,
guardaba un pulso vivo y persistente.
Jorge Patricio, en canto floreciente,
dio al jardín su trino acompasado;
Jerónimo, en su horno ya encendido,
sembraba pan y aroma dulcemente.
Máximo, fiel al rito cotidiano,
ofrecía colores y frescura,
fruta y risa tendidas por su mano.
Y aunque el otoño imponga su amargura,
aquí el trópico late más humano:
verde es la vida aun en lo inhumano.
Jorge A. Chanona C.


SONETO · FAMILIA · FORTUNA
Tres
Sobre margarita quietas, detenidas,
tres catarinas guardan el verdor vivo;
aliadas fieles de hoja ya herida,
custodian sin estruendo fiel labor.
No las aparto nunca de la vida,
sé bien de su callado resplandor;
dicen traer fortuna prometida,
pero eran tres… hablóme el corazón.
Fui el tercero, y Lolina también;
nuestros padres también fueron terceros;
un tres de septiembre supo bien sellar
la vida en pacto simple y guardado.
Tres hijos dio el destino al pasar:
así entendí que ya era afortunado.
Jorge A. Chanona C.

POESÍA · ATARDECER CAMPECHANO
Mar en calma
“No hay horizonte que exista
cuando todo es unidad.”
Hace muchos años,
lo que vislumbro es belleza,
como bello es lo natural;
natural es la vida misma,
sin pretenderla igualar.
Como barcas de pescadores
que reposan frente al mar,
aguardando algún buen viento
para volver a zarpar.
Como gaviotas detenidas
sobre la arena o la vela,
que también esperan al viento
para entregarse a su vuelo.
Entre nubes suspendidas
que se extienden por doquier,
el mar se vuelve un espejo
y el cielo aprende a ser él.
No hay horizonte que exista
cuando todo es unidad;
lo ajeno pierde su peso
y parece levitar.
Es bella incluso la tempestad
que nos impulsa a avanzar,
como es bella esta calma
que nos permite descansar.
Jorge A. Chanona C.
CAMPECHE
El cielo y el mar pierden sus límites mientras las barcas esperan el viento

SONETO · AMOR · DICIEMBRE DE 2020
Al cerrar
mis ojos
Quiero que al cerrar mis ojos seas
lo último que vea en el silencio;
no la noche, ni el sueño torpe y lento,
sino tú, tal cual eres cuando llegas.
Quiero dormir sin huir de lo que siento,
soñarte sin temor ni despedidas,
que entres en mí despacio, sin heridas,
como entra lo real en el aliento.
Y al volver a abrirlos, ya despierto,
verte igual, sin promesas ni mudanza,
tal como eres cuando el amor es cierto.
No pido más que eso, y me da alcance:
que sigas siendo tú, simple y real,
cuando el mundo se apaga y todo calla.
Jorge A. Chanona C.
Diciembre de 2020
DECLARACIÓN POÉTICA · 30 DE DICIEMBRE DE 2025
Una declaración de fin de año sobre la memoria, la palabra y la dignidad de mirar de frente lo vivido.
Que broten, sí, todas las historias del alma,
no para ser juzgadas,
no para corregir el pasado,
sino para que no mueran de olvido.
Que ninguna emoción quede condenada
a la ignominia del silencio,
porque callar también es una forma
de dejar que se pierda la verdad.
No escribo para absolverme
ni para pedir perdón a nadie.
Escribo porque el tiempo —cuando se acumula—
pide forma, pide nombre, pide ritmo.
Cada recuerdo es una materia viva:
si no se nombra, se pudre;
si se nombra mal, se traiciona;
si se nombra con cuidado, se vuelve luz.
Que la palabra use todas sus formas:
verso, prosa, música, imagen, silencio.
Que sea grave cuando haga falta,
y leve cuando el alma ya no pueda cargar más.
No todo amor fue destino,
no todo deseo fue culpa,
no toda renuncia fue cobardía.
Algunas fueron simplemente
la manera posible de ser fiel.
Escribo tarde, sí,
pero escribo con todo lo vivido,
con lo que fui, con lo que no fui,
con lo que aún me duele y con lo que agradezco.
Si algo se salva de esta escritura
no será el pasado,
sino la dignidad de haberlo mirado de frente.
Y si alguna vez alguien pregunta
“¿por qué decirlo ahora?”,
la respuesta será simple:
porque ahora sé decirlo sin herir.
Que este fin de año nos encuentre en paz con lo vivido
y el que viene nos regale salud, serenidad y palabras honestas.
Un abrazo grande, con mis mejores deseos de bienestar
para ustedes y los suyos.
Jorge A. Chanona C.

En la oscuridad
“A veces la libertad duele,
pero la esclavitud duele más.”
¿Cómo he de reconocerte, si no estás,
si ya no sé quién vive en tu mirada?
Tu nombre cae, pregunta ya callada,
y el silencio la borra, nada más.
¿Cómo apartar razón que pide paz
del corazón que sangra en la jornada,
si al recordar tu ausencia imaginada
hallé esperanza donde no hubo luz?
Soñé los días que aguardaban fieles,
instantes prometidos al destino,
que nunca supieron ser reales.
Y aun solo, entre el murmullo peregrino,
prefiero ser libre entre mis hieles
que esclavo de un amor que ya no es mío.
Jorge A. Chanona C.
POEMA Y CANCIÓN · LIBERTAD INTERIOR
Qué dirán
“El río no pregunta al viento si puede correr.”
Qué dirán si mi voz se desata,
si mi silencio rompe las piedras,
si mi corazón se atreve a bailar
en la plaza donde nadie se atreve.
Qué dirán si no sigo el rebaño,
si no camino con los ojos bajos,
si me invento un cielo propio
y le pongo nombre al relámpago.
Qué dirán…
lo mismo de siempre:
palabras que no pesan,
susurros de aire cansado.
Y, sin embargo, yo sigo,
porque el canto no pide permiso,
y la vida —cuando arde—
no se detiene en la boca de nadie.
Pues al final, el qué dirán
es sólo un espejo vacío:
refleja rostros ajenos,
pero nunca detiene el paso del río.
Jorge A. Chanona C.
DE LA MISMA RAÍZ NACIÓ UNA CANCIÓN
Una voz que no pide permiso.
Canción anafórica, rítmica y resistente, nacida del mismo peso del qué dirán.
“Qué dirán si me ven levantando,
qué dirán si me ven resistiendo…”
REFLEXIÓN POÉTICA · LA MIRADA
El espejo y
la luz interior
Hace poco, en uno de los desayunos, les platicaba que el ser humano es vanidoso por naturaleza y que no hay nadie que pase frente a un espejo sin observarse en él.
Sin embargo, la gran mayoría no se gusta cuando se ve. Y esto es por dos razones: una, porque el cristal nos devuelve las cosas al revés, incluida nuestra imagen; y la otra, porque siempre estamos buscándonos defectos.
Así fue como nacieron estos versos.
“Escribo porque yo, un día, adolescente,
me incliné ante un espejo y no había nadie.
¿Se da cuenta? El vacío. Y junto a mí los otros
chorreaban importancia.”
ROSARIO CASTELLANOS · “ENTREVISTA DE PRENSA”

Ante un espejo solemos ser crueles.
No buscamos la armonía, sino la grieta;
no vemos el reflejo completo,
sino el defecto mínimo que se agranda,
como si el cristal nos devolviera
la lupa de nuestras inseguridades.
Pero el error está en la dirección de la mirada.
Si en lugar de rastrear fallas en la superficie,
nos atreviéramos a hurgar en lo profundo,
descubriríamos un caudal de bellezas
que no se empañan con el tiempo
ni con el juicio ajeno.
Porque lo que brilla en nosotros
no es la exactitud de un rasgo
ni la tiranía de una forma,
sino la fuerza callada de lo que sentimos,
de lo que entregamos,
de lo que somos capaces de inspirar en los demás.
Jorge A. Chanona C.
PROSA POÉTICA · PALABRA Y CANCIÓN
Me siento pleno en el campo
Una celebración del idioma secreto de la tierra: el viento, los árboles, los pájaros, el maíz y el agua.
Me siento pleno en el campo.
Porque es una vida en la que el pensar es un eterno soñar.
Pero… ¿qué es lo que oíamos?… ¿lo sabían ellos acaso?…
¡Los flamboyanes, los cedros, los pájaros o el trillado del maíz… todo, todo cantaba en el campo, el campo entero cantaba!… ¡Hasta el eco!…
En los prados, cada hierba canta también,
y en los maizales los pájaros piaban tan recio como picaban las mazorcas.
Y uno, sin darse cuenta, aprendía a hablar en ese idioma:
el del viento entre las hojas,
el del sol que cae lento sobre la milpa,
el del agua que corre sin prisa entre las piedras.
Allí, donde todo tiene voz,
donde la soledad no existe porque el silencio está lleno de presencias,
descubrí que la vida no necesita adornos para ser bella.
Bastaba mirar cómo florece el campo sin testigos,
cómo madura el fruto sin aplausos,
cómo canta la tierra su canción antigua,
para entender que la plenitud no se grita:
se vive.
Jorge A. Chanona C.
MEMORIA POÉTICA · MAR, CASA Y REFUGIO
Entre el mar y el jardín
La casa de la playa respira con nosotros.
A un lado el mar —infinito, callado—,
al frente, un jardín que no existía,
pero que fue naciendo
como crecen las cosas cuando se les ama con paciencia.
Llegamos cuando la primavera apenas tocaba los bordes del mundo,
y nos encontramos con una tierra sedienta,
esperando las lluvias como quien espera una promesa.
Las primeras gotas cayeron como bendiciones
y entonces, el milagro:
la vida contenida estalló por doquier.
Todo se vistió de verde nuevo.
Todo olía a regreso.
El jardín se hizo con nuestras manos,
pero también con el tiempo que no corría.
Las plantas crecían mientras hablábamos,
los árboles se asomaban tímidamente al porvenir.
Hoy miré al cielo y vi una nube
blanca, elevada, casi sagrada.
Parecía una isla en fuga,
queriendo llevarse el sol,
cubriendo los resplandores
con una corona de rayos suaves.
Me sentí entonces bajo un baldaquino de luz,
una bóveda invisible que nos cobijaba a todos,
como si una bendición sin nombre flotara sobre esta casa.
Pensé en la boda aplazada,
en la vida en pausa,
en los días suspendidos.
Y, sin embargo,
nunca he estado más presente.






POEMA · LENGUAJE Y PRESENCIA
Las palabras


Hay palabras que encantan, si bien las escuchas,
otras que te conmueven, por lo que anuncian.
Hay palabras que brillan, por su noble estampa,
y otras que te lastiman, sin razón clara.
Palabras que señalan, si no son justas,
y que pueden herirte, aunque no apuntan.
Por eso es que, al hablar, cuida la entrada:
hay que saber escuchar, antes de nada.
Hay que decir lo justo, con voz templada.
Nombrar lo que se piensa, no lo que pasa.
Cuidar bien la intención, la forma, el alma.
Y hallar el momento, sin carga ingrata.
Mas si algo comprendo —tras mil palabras—
es que quien las domina, y bien las guarda,
quien habla con el cuerpo y con la cara,
puede mover el mundo…
y también el alma.
Jorge A. Chanona .
SONETO · 17 DE MAYO DE 2013
Lo que mil versos no me hacen ver
Por no buscarte, el alma se hizo invierno,
y al comprender lo frágil de tenerte,
me vi cayendo al filo de perderte,
y erré por no abrazarte en mi infierno.
Tu olvido se desliza lento y tierno,
como razón que intenta defenderte,
mas nunca hallé verdad tras de quererte,
ni paz, ni la redención del tiempo eterno.
Con una sola voz lo supe todo:
que amar no se sostiene en la palabra,
sino en temblar por quien nos da su modo.
Y así, si el corazón a veces labra
su rastro en verso fiel, es por el modo
en que el amor nos hiere… y nos consagra.
JORGE A. CHANONA C. 17 / MAYO / 2013

DÍA DE LAS MADRES · 2025
Mi Vicky querida
Mi Vicky querida, tan dulce, tan mía,
presente en mi alma desde aquel día
en que, con tus manos llenas de cielo,
me diste la vida, me diste consuelo.
Tu voz era canto que en calma arrullaba,
tu risa era flor que nunca se acaba,
y en tus silencios yo hallé la certeza
de que el amor puro tiene tu belleza.
Tu mirada sabia, tu paso sencillo,
tu ternura quieta, tu eterno brillo.
Fuiste madre y faro, ternura encendida,
la raíz más honda de toda mi vida.
Hoy vuelvo a buscarte, como aquel niño
que hallaba en tus brazos el buen camino.
Y aunque no te vea, yo sé que estás
en el viento tibio, en mi soledad.
Y cuando me nombra la melancolía,
tu voz me responde con alegría.
Y al cerrar los ojos, vuelvo a escucharte:
«Jorge Alberto, aquí estoy, sin dejar de amarte».
Porque tú, mi Vicky, no te has ido,
sigues en mi sangre, sigues en mi nido.
Y hasta el día en que me toque partir,
mi amor por ti no dejará de latir.JORGE A. CHANONA C. 10 / 05 / 2025
SONETO DE ARCHIVO · EDITADO
El Soñador
19 DE ABRIL DE 2014 · 10:08
Es dulce acariciar lo inasible y tierno,
vestir de luz los sueños más callados,
tejer con alma el tránsito del tiempo
y dar al viento amores olvidados.
La vida es un temblor de luz interna,
un ave que se alza sin regreso;
por eso en ti mi mundo se serena,
como en la flor se acuna el universo.
Y aunque la mar descienda en su latido,
miro el umbral dorado del ocaso
por si desciendes de un fulgor perdido
o naces de la sal que al mar abrazo.
De un modo o de otro, sé que has venido,
y si eso es soñar, bendito el fracaso.
Jorge A. Chanona C.

SONETO · MELANCOLÍA
Estar triste
Siento una niebla de melancolía,
cubriendo en sombras toda la bahía;
la luz, su única estrella todavía,
se ha extraviado en la línea que moría.
El mar, tan vasto en su contemplación,
oscureció su azul, ya no respira.
Y todo se volvió desilusión,
sin ver la herida exacta que me gira.
Tal vez te amé, y jamás lo comprendí,
o llegué tarde a donde no esperabas,
o te busqué sin que tú lo supieras.
Quizá el no saber sea el fin de mí,
y no hay a quién culpar si te alejabas…
sólo a mi sombra y a las cosas muertas.
Jorge A. Chanona C.
POEMA DE ARCHIVO · 23 DE OCTUBRE DE 2015
Cantos del alma
En el cielo de los sueños, un alma quiere volar,
como un pájaro de fuego que se niega a descansar.
Los recuerdos son sus alas, vibran cuerdas en el viento,
y en su canto queda el rastro de un latido que fue eterno.
Cada nota es un destello de lo bello que vivimos,
un pincel que va trazando los amores y los miedos.
Una risa es el reflejo de un “te quiero” verdadero,
y en la brisa del misterio, florecemos sin olvido.
Es contradictoria la vida, lo mismo el querer y el duelo,
que en su llama nos consume y nos eleva hasta el cielo.
Los sentimientos arden fuerte, hierve el pulso, tiembla el aire,
y mi alma se evapora como un rastro inalcanzable.
Se condensa en lo infinito, se hace lluvia en la tormenta,
y en un beso, gota a gota, va cayendo en tu presencia.
Pero el desamor acecha como sombra sin color,
es la escuela del que sufre, del que duda y dice adiós.
No sabemos si en su puerta hay condena o bendición,
si en sus grietas queda un alma o si muere un corazón.
Cada estrofa es un reflejo del instante que pasó,
del amor que fue un incendio… y que el tiempo consumió.
JORGE A. CHANONA C. 23 / 10 / 2015
SONETO · AMOR Y HORIZONTE
La luz que nunca muere



Quisiera yo entregarte en un soneto
los sentimientos fieles que he guardado,
como esa luz que danza en el dorado
horizonte del mar, cuando es secreto.
Yo hablo de esa luz que fue mi reto,
mi faro en la tormenta del pasado,
pues supe que eras tú lo más sagrado
desde el día en que vi mi rumbo recto.
¿Para qué iba a vagar sin rumbo errante,
como un barco perdido en su deriva,
sin más norte que el viento indiferente?
Si eres mi sol, mi estrella más brillante,
el canto celestial que late y vibra,
la luz que nunca muere en mi presente.
Jorge A. Chanona C.
POEMA · INICIACIÓN, MEMORIA Y DESEO
Experiencia en ciernes
En el jardín del tiempo, floreció un juego,
donde la inocencia danzaba entre risas,
y las voces de la juventud tejían relatos,
como hilos dorados en la brisa.
Sus olores, néctar de la primavera,
me atraparon en un abrazo embriagador,
cada día un arrullo profundo,
cada noche, un laberinto de pasión.
El sexo, un arte, una entrega sin fin.
No solo cuerpos, sino almas en vuelo,
donde el tiempo se disuelve en susurros
y el espacio se pierde en el ardor del deseo.
Pero las hojas, con el viento, se llevan
las promesas de un amor que no puede ser,
y en el cristal del presente, me reflejo,
mientras el espejo retrovisor me condena a ceder.
Defraudado, miro hacia el horizonte,
donde las sombras de lo que fue se desvanecen,
reconociendo que el camino sigue adelante,
a pesar de las voces que en el alma permanecen.
Así, aprendí que los recuerdos son raíces,
que anidan en el corazón, pero no deben atar
mi vida en este viaje sin final,
construyendo un mañana, dejando atrás el pesar.
Jorge A. Chanona C.
POEMA · CHIAPAS Y PERTENENCIA
Mi Tierra
Chiapas: sabores, memoria y pertenencia



En el corazón de Chiapas, mi esencia brota,
como raíces profundas que abrazan la tierra,
sus ríos son susurros de historias antiguas,
sus selvas, los sueños que en verdes se enredan.
Montañas que custodian un legado dorado,
costumbres que danzan en un viento sagrado,
cada paso en Tuxtla, un eco de mi infancia,
primeros amigos, lazos de una confianza.
Amor en el aire, conjugando sus tiempos,
subjuntivo presente, en versos y recuerdos,
mi tierra es un lienzo de emociones vivas,
esponja del alma, de colores cautivas.
Sabores que estallan, aromas que cantan,
luces que iluminan mis días y noches,
en cada rincón, un fragmento de vida,
en cada latido, Chiapas me acoge.
Así en mi pecho, la tierra se asienta,
un legado cultural que el alma alimenta,
por siempre agradecido, en cada mirada,
mi tierra, mi esencia, mi historia sagrada.
Jorge A. Chanona C.


PROSA POÉTICA · LIBERTAD Y ENSUEÑO
Soñar despierto
Soy un náufrago en una isla de ensueño.
Donde inhalo la esencia fresca de la libertad.
Soy un explorador en un mapa de posibilidades infinitas.
Donde encontré el tesoro escondido que me dio frutos de por vida.
Soy un barco anclado, buscando el viento que me guíe.
Donde hoy viajo en un carruaje de sombras al final del día.
Son laberintos construidos con hilos de locura.
Si debo navegar en mares de sueños, que sea con velas desplegadas.
Es más dulce danzar en la realidad de los sueños que en la vigilia del olvido.
Jorge A. Chanona C.

TAMBIÉN EN NARRATIVA
El jardín de las dos puertas
Una alegoría sobre la imaginación: dos puertas, dos mundos y un camino que transforma a quien se atreve a cruzarlo.